Hace algún tiempo  ya perece siglos
En un café de mesas a fuera, un niño se acercaba a cada una de ellas pidiendo unas monedas


El niño mas o menos de mi edad para entonces, fue atrapado por el dueño, pesen que lo echaría, recuerdo lo terrible que me sentí, al verlo atrapado  por aquel hombre tan serio


Lo metió dentro ya no lo veía,  mi padre tomo mi mano, me dijo ten calma, terminamos de pagar y nos fuimos


Al día siguiente volvimos, mi viejo saludo  al dueño entonces supe que eran amigos,  no paso mucho cuando creí reconocer al niño, en el chico que limpiaba las mesas ganándose el pan,
Dirán mis amores porque hoy recuerdo esto, y es que volví después de mucho al mismo lugar, donde aquel niño que se llama Juan, tiene el café mas perfecto, donde niños de las calle aprenden a ganarse su pan y donde Juan es el dueño.


Mi amigo Juan y yo nos sentamos a charlar de aquellos viejos tiempos, de la fuente, del parque en las noches de San Juan, Y que los cambios, y las oportunidades se dan, solo si te comprometes y estas en ellos


Aquí les dejo mis amores, un milagro actual, que como muchos pasan solo que jamás los vemos, porque es mas fácil ver lo general, que indagar en éstos grandes actos pequeños 

 

Queriéndolos mucho


Simplemente  Gia